
La artrosis es una de las enfermedades articulares más frecuentes y puede afectar a diferentes zonas del cuerpo, especialmente a las rodillas, caderas, manos y columna vertebral.
Durante mucho tiempo se ha relacionado exclusivamente con el envejecimiento, pero la realidad es más compleja. La edad puede aumentar el riesgo, pero también influyen factores como lesiones articulares anteriores, sobrecarga repetitiva, factores genéticos y el exceso de peso.
La artrosis no afecta únicamente al cartílago. Se producen cambios en diferentes estructuras de la articulación que pueden dar lugar a dolor, rigidez, inflamación, pérdida de movilidad y dificultad para realizar determinadas actividades.
Pero tener artrosis no significa necesariamente que haya que dejar de moverse. Mantener una actividad física adecuada, conservar la movilidad y fortalecer la musculatura pueden formar parte de un enfoque fundamental para cuidar la función articular.
En esta guía de Natursais vamos a explicar de forma clara y completa qué es la artrosis, cuáles son sus síntomas, por qué aparece, qué articulaciones afecta con mayor frecuencia, cómo se diagnostica y qué estrategias pueden ayudar a cuidar las articulaciones.
Importante: Este artículo tiene finalidad informativa y educativa. No sustituye una valoración médica ni un diagnóstico profesional. Ante dolor persistente, inflamación importante, pérdida de movilidad o síntomas que empeoran, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
La artrosis, también denominada osteoartritis, es una enfermedad articular crónica que puede afectar a diferentes articulaciones del cuerpo, especialmente a las rodillas, caderas, manos y columna vertebral.
Aunque tradicionalmente se ha explicado como un simple desgaste del cartílago producido por la edad, esta descripción es demasiado sencilla. La artrosis afecta a toda la articulación y puede producir cambios en diferentes estructuras articulares y tejidos que participan en el movimiento.
Cartílago
Recubre las superficies articulares y facilita el movimiento entre los huesos.
Hueso
Las superficies óseas también pueden experimentar cambios asociados a la artrosis.
Membrana sinovial
Forma parte de la articulación y participa en la producción del líquido sinovial.
Tejidos de soporte
Ligamentos, tendones, cápsula y músculos contribuyen a la estabilidad y función articular.
¿De dónde viene el dolor?
El cartílago articular no es la única estructura implicada en los síntomas. El dolor puede estar relacionado con diferentes tejidos de la articulación y con factores individuales que influyen en la experiencia dolorosa.
Dolor y artrosis no siempre van de la mano
La intensidad del dolor no siempre se corresponde de forma directa con la cantidad de cambios observados en una prueba de imagen. Cada persona puede experimentar la enfermedad de una manera diferente.
La artrosis no significa simplemente “ser mayor”
La edad es uno de los factores relacionados con un mayor riesgo de desarrollar artrosis, pero la artrosis no debe considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento.
También pueden influir antecedentes de lesiones articulares, factores genéticos, sobrecarga mecánica, determinadas enfermedades y otros factores relacionados con la salud y el estilo de vida.
Tener artrosis no significa que tengas que dejar de moverte
Mantener la movilidad, conservar la fuerza muscular y adaptar la actividad física a las capacidades de cada persona son aspectos importantes para preservar la función articular.
Conocer la anatomía ayuda a comprender el cuerpo
Comprender la relación entre músculos, articulaciones, ligamentos y tejidos blandos es fundamental para entender el funcionamiento del aparato locomotor.
Los síntomas de la artrosis pueden variar considerablemente de una persona a otra. En algunos casos aparecen de manera gradual y pueden alternar períodos de mayor y menor intensidad.
El dolor, la rigidez y la pérdida de movilidad son algunos de los síntomas más conocidos, pero la artrosis puede afectar también a la capacidad de realizar determinadas actividades cotidianas.
¿Cuáles son los síntomas de la artrosis?
Puede aparecer durante el movimiento o después de determinadas actividades y variar en intensidad.
Puede aparecer especialmente después de permanecer un tiempo sin mover la articulación.
La articulación puede perder progresivamente parte de su rango de movimiento.
Algunas personas pueden presentar inflamación o sensación de aumento de volumen alrededor de la articulación.
Pueden aparecer chasquidos, crujidos o sensación de roce durante determinados movimientos.
En fases más avanzadas puede dificultar algunas actividades cotidianas y reducir la capacidad funcional.
El líquido sinovial y su importancia en la articulación
El líquido sinovial participa en el funcionamiento de las articulaciones y ayuda a reducir la fricción entre las superficies articulares. Si quieres profundizar en este tema, puedes consultar nuestra guía específica.
Leer el artículo completo →¿Por qué aparece la artrosis?
La artrosis no tiene una única causa. Su aparición puede estar relacionada con la combinación de diferentes factores que afectan a la articulación a lo largo del tiempo.
El paso del tiempo
El riesgo de desarrollar artrosis aumenta con la edad, aunque envejecer no significa necesariamente desarrollar esta enfermedad.
Antecedentes articulares
Determinadas lesiones articulares, fracturas o daños en estructuras de la articulación pueden aumentar el riesgo posteriormente.
Sobrecarga repetitiva
Determinadas actividades laborales o deportivas pueden someter algunas articulaciones a cargas repetidas.
Sobrecarga mecánica
El exceso de peso puede aumentar especialmente la carga mecánica sobre articulaciones como las rodillas y las caderas.
Predisposición individual
Los factores genéticos pueden influir en la predisposición de una persona a desarrollar determinados tipos de artrosis.
Otras enfermedades
Algunas enfermedades articulares o metabólicas pueden aumentar el riesgo de desarrollar cambios degenerativos en las articulaciones.
“Si tengo artrosis, no debería hacer ejercicio”
Evitar completamente el movimiento puede favorecer la pérdida de fuerza y capacidad funcional.
El movimiento adaptado forma parte del cuidado articular
La actividad física adecuada puede ayudar a conservar la movilidad, la fuerza muscular y la función. La intensidad debe adaptarse a cada persona.
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Importante: Los síntomas articulares pueden tener diferentes causas. Este contenido tiene finalidad educativa y no sustituye una valoración médica ni el diagnóstico de un profesional sanitario.

Aunque los mecanismos generales de la artrosis comparten características, no todas las articulaciones se comportan de la misma manera.
La rodilla, la cadera, las manos y la columna son algunas de las zonas donde pueden aparecer cambios relacionados con la artrosis. Cada localización puede producir síntomas diferentes y afectar de forma distinta a la vida cotidiana.
Artrosis de rodilla
La artrosis de rodilla puede afectar a una de las articulaciones que más carga soporta durante actividades como caminar, subir escaleras, levantarse de una silla o permanecer de pie.
El dolor puede aparecer durante determinadas actividades y también puede acompañarse de rigidez, pérdida de movilidad o sensación de menor estabilidad y capacidad funcional.
Artrosis de cadera
La artrosis de cadera puede afectar a movimientos relacionados con la marcha, la flexión de la cadera y diferentes actividades cotidianas.
El dolor puede localizarse en la zona de la cadera o la ingle y, en algunas personas, puede extenderse hacia el muslo. La limitación de movilidad puede hacer más difíciles acciones como ponerse los zapatos, subir escaleras o entrar y salir de un vehículo.
Artrosis de manos
La artrosis de las manos puede afectar a diferentes articulaciones de los dedos y también a la base del pulgar.
Debido a la importancia de las manos para realizar movimientos de precisión y fuerza, los síntomas pueden interferir con actividades como abrir recipientes, escribir, utilizar herramientas o manipular determinados objetos.
Importante: La pérdida de fuerza o movilidad de las manos puede tener diferentes causas. La presencia de dolor persistente o limitación funcional debe ser valorada por un profesional sanitario.
Artrosis de columna
La columna vertebral también puede experimentar cambios degenerativos relacionados con el paso del tiempo. La artrosis puede afectar a las articulaciones situadas entre las vértebras y producir diferentes síntomas dependiendo de la zona implicada.
Es importante recordar que no todo dolor de espalda significa que exista artrosis. El dolor de columna puede tener múltiples causas y necesita una valoración adecuada cuando persiste o limita las actividades habituales.
Una misma enfermedad, diferentes manifestaciones
La anatomía es la base para comprender el movimiento
Conocer la anatomía de músculos, articulaciones, ligamentos y tejidos blandos permite comprender mejor cómo funciona el aparato locomotor.
Explorar Natursais Academy →¿Cómo se diagnostica la artrosis?
El diagnóstico de la artrosis comienza normalmente con una valoración clínica. El profesional sanitario analiza los síntomas, la evolución del problema y la forma en la que la articulación afecta a las actividades cotidianas.
Dependiendo de cada caso, pueden utilizarse pruebas de imagen u otras pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico o descartar otras enfermedades.
Síntomas
Localización, duración, intensidad y evolución del dolor y otros síntomas.
Función articular
Movilidad, fuerza, sensibilidad y función de la articulación.
Imagen
Radiografías u otras pruebas pueden utilizarse cuando están indicadas.
Una imagen no cuenta toda la historia
Los cambios observados en una radiografía u otra prueba de imagen no siempre se corresponden directamente con la intensidad del dolor. Por eso, el diagnóstico debe tener en cuenta el conjunto de síntomas, exploración y contexto de la persona.
¿Cómo se trata la artrosis?
El tratamiento se adapta a cada persona y a la articulación afectada. El objetivo principal es reducir los síntomas, mantener la movilidad y conservar la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria.
Ejercicio
El ejercicio adaptado puede ayudar a conservar la fuerza, movilidad y función.
Control del peso
Cuando existe sobrepeso, reducirlo progresivamente puede disminuir la carga sobre determinadas articulaciones.
Fisioterapia
Puede ayudar a mejorar movilidad, fuerza y función mediante programas individualizados.
Medicación
Algunos medicamentos pueden utilizarse para controlar el dolor según las características y necesidades de cada persona.
Cirugía
En determinados casos de artrosis avanzada puede valorarse una intervención quirúrgica.
¿Debo dejar de entrenar si tengo artrosis?
En general, tener artrosis no significa que haya que abandonar toda actividad física. El ejercicio adaptado es una herramienta importante para mantener la capacidad funcional y la fuerza muscular.
Alimentación y salud articular
La alimentación no puede regenerar una articulación dañada ni curar la artrosis. Sin embargo, una alimentación equilibrada puede contribuir a mantener un peso saludable y formar parte de un estilo de vida beneficioso para la salud general.
Una alimentación equilibrada puede incluir
¿Puede el masaje ayudar a una persona con artrosis?
El masaje puede utilizarse dentro de un enfoque global de bienestar, pero es importante establecer expectativas realistas.
El masaje no regenera el cartílago ni elimina la artrosis. Sin embargo, determinadas técnicas manuales pueden utilizarse como complemento para trabajar tejidos blandos y favorecer una sensación de relajación o bienestar, siempre teniendo en cuenta las características de cada persona.
Formación: si quieres profundizar en anatomía y técnicas manuales, puedes conocer el catálogo de formación de Natursais Academy .
Maderoterapia y ventosaterapia
Estas técnicas deben entenderse dentro del ámbito de las terapias manuales y el bienestar. No deben presentarse como tratamientos capaces de curar o revertir la artrosis.
10 hábitos para cuidar las articulaciones
Evita el sedentarismo prolongado y adapta el movimiento a tus capacidades.
Mantén una musculatura funcional mediante ejercicios adaptados.
Si existe sobrepeso, busca una reducción progresiva y sostenible.
Aumenta las cargas de entrenamiento de forma gradual.
No ignores lesiones articulares que persistan o limiten tu función.
Presta atención a la técnica y a la correcta ejecución de los ejercicios.
Evita permanecer muchas horas en una misma posición.
La recuperación forma parte de una estrategia saludable de actividad física.
Presta atención a cambios persistentes o síntomas que empeoran.
Ante síntomas persistentes o limitantes, busca una valoración profesional.
¿Cuándo deberías consultar con un profesional?
No todo dolor articular significa artrosis. Cuando los síntomas persisten, empeoran o afectan de forma importante a la vida cotidiana, es recomendable buscar una valoración adecuada.
El conocimiento del cuerpo es el primer paso para trabajar con responsabilidad
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Explorar Natursais Academy →Aviso: La información de este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye el diagnóstico, tratamiento o seguimiento de un médico, fisioterapeuta u otro profesional sanitario cualificado.
La artrosis es una enfermedad articular frecuente que puede afectar a las rodillas, caderas, manos, columna y otras articulaciones. Aunque suele asociarse al envejecimiento, su aparición depende de diferentes factores y no debe entenderse simplemente como un proceso inevitable de “desgaste”.
Los síntomas pueden variar considerablemente entre personas. El dolor, la rigidez y la pérdida de movilidad pueden influir en las actividades cotidianas, pero recibir un diagnóstico de artrosis no significa necesariamente tener que abandonar el movimiento o llevar una vida sedentaria.
Mantener una actividad física adaptada, conservar la fuerza muscular, cuidar el peso cuando sea necesario y seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios son elementos importantes dentro del cuidado de la salud articular.
También es importante recordar que el masaje y otras técnicas manuales pueden formar parte del bienestar, pero no deben presentarse como métodos capaces de regenerar el cartílago o curar la artrosis. La información rigurosa y el conocimiento de la anatomía son fundamentales para trabajar de forma responsable.
Cuidar las articulaciones no significa dejar de moverse, sino aprender a moverse de una manera adecuada.
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